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Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1104/es
En cada uno de los abonos hay que preguntar por el ser, por el potencial de fuerzas anímico-astrales que, a través del cuerpo etérico y del cuerpo físico, ordena las sustancias y las mantiene en flujo de tal manera que puedan manifestarse físico-sensorialmente como imagen refleja y actuar según su propio ser. A algunos rasgos esenciales de la fauna silvestre y de los animales domésticos se hizo referencia en el capítulo «La organización anímica o el cuerpo astral del organismo agrícola» (p. 111 y ss.). Allí se estableció que cada especie animal, mediante su actividad corpórea, realiza una contribución abonadora, por así decirlo, a la totalidad de la naturaleza. De la actividad del mundo animal animado surge una red de relaciones llena de sabiduría, que recorre toda la naturaleza confiriéndole sentido. Entre los mamíferos herbívoros son los rumiantes aquellos cuya actividad orgánica está organizada para preparar un abono capaz de vivificar y animar en grado más elevado el «órgano-diafragma», el suelo. Esto no puede deducirse de la mera composición cuantitativa de las sustancias. Es más bien una cuestión del coeficiente cualitativo de las sustancias entre sí. Este lleva el sello del ser de la vaca, de la oveja, de la cabra, etc. La perfección más elevada la alcanza el bovino. En el capítulo «El bovino» (p. 146 y ss.) se intentó caracterizar el proceso digestivo penetrado y vivido desde su ser, así como su actividad sensorial e inteligencia vinculadas al metabolismo. Si desde ahí se busca comprender el efecto prolongado y benéfico del estiércol bovino en particular sobre el suelo y las plantas, entonces quizá la siguiente reflexión pueda ser orientadora: La planta crece en el eje Tierra-Sol. La raíz se dirige hacia las profundidades en dirección al centro de la Tierra; el tallo, el raquis o el tronco se elevan verticalmente hacia la altura al encuentro del Sol. Desde este eje vertical crecen hojas y ramas hacia los lados y la amplitud. El follaje que se extiende superficialmente en la horizontal recibe en vía directa las acciones irradiantes del Sol y los planetas, y las elabora en sustancia viva, asistido por la «savia terrestre» (Xylem) que asciende por el tallo, dentro del cámbium. Esta transmite, por un lado, al crecimiento que se orienta hacia la horizontal la vitalidad del humus nutritivo y la fuerza formativa del






