Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1147/es

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De la secuencia de grados antes mencionada podría concluirse sin dificultad que las excreciones del ser humano producirían una elevación ulterior de la fuerza abonadora. ¡Pero ocurre lo contrario! Una mirada a la estructura de los miembros constitutivos del ser humano y a la actividad digestiva que de ella resulta aclara este punto. El núcleo esencial del ser humano, que reposa en el espíritu puro, irradia a través de los miembros constitutivos corporales y se afianza en ellos en la organización del Yo. Trabaja en estos miembros constitutivos y los reconfigura hacia estadios superiores de su desarrollo. En esto consiste el ulterior desarrollo del ser humano —uno que él mismo habrá de conquistar por sus propias fuerzas a lo largo de todo el futuro. Con mayor intensidad trabaja hoy la Geistseele del ser humano en la transformación del cuerpo astral, aún en parte atado al cuerpo, hacia el llamado «yo espiritual» que actúa libre del cuerpo.[1] Este trabajo del Yo sobre los miembros constitutivos —es decir, también del cuerpo vital o etérico y del cuerpo físico— exige fuerzas. El Yo las recibe a través de la organización del Yo: anímicamente, mediante las percepciones a través de los sentidos, y corporalmente, mediante la alimentación. Las sustancias y fuerzas de la Tierra nutren el cuerpo para que la Geistseele del ser humano pueda vivir y actuar en este cuerpo en el despliegue

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de las actividades anímicas

  1. Rudolf Steiner: Theosophie, Einführung in übersinnliche Welterkenntnis und Menschenbestimmung, GA 9, Dornach 2003.