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Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1274/es
El azufre media lo espiritual-cósmico a las sustancias terrestres. Estas se ordenan según las fuerzas de la imagen primordial espiritual —la de la milenrama, por ejemplo— y la hacen aparecer en la forma o *Gestalt* de esta planta. En el ámbito de lo viviente, el azufre puede ser reconocido como portador del principio que crea desde el espíritu y que se expresa en la forma, en el configurar la *Gestalt*. El potasio, como formador de sales, es portador del principio de la sustancia y representa con ello lo terrestre. En la acción conjunta de ambos principios polares se cumple, en un proceso de ascenso, la formación de la albúmina en la planta. En cada estadio de su aparición, desde la semilla hasta la flor, la planta —y la milenrama en particular— es imagen de esta polaridad. De manera puramente objetiva se nos presenta ante los ojos cuando ponemos una semilla en la tierra. En la semilla se concentra la imagen primordial de la planta. En ella vive lo cósmico «como forma de la planta».[1] La semilla está rodeada de humus, el configurador en lo terrestre[2], y de los componentes minerales del suelo: sílice, cal, arcilla y las sales disueltas en el agua. La rodea, pues, una materialidad terrestre que, sin embargo, va perdiendo su carácter en la medida en que los componentes minerales cristalizan más completamente y con ello se vuelven insolubles en agua —como la sílice, por ejemplo. En el cristal aparece la imagen primordial cósmica del mineral como forma. En la materialidad disuelta imperan las leyes físico-terrestres.






