Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1282/es

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des astralischen Leibes liegt» («lo que se debe a una debilidad del cuerpo astral»).[1] El proceso floral de la milenrama se prolonga en su uso como remedio en el reino superior del animal de sangre caliente y en el reino del ser humano, y despliega allí, más allá de su campo de aparición exterior, un efecto benéfico y sanador. El investigador espiritual llama la atención sobre esta relación de la milenrama con algo que, como realidad anímica y espiritual, se encuentra más allá del umbral de su aparición. Pero esto tampoco da aún respuesta a la pregunta de cómo conservar como tal el proceso de forma y sustancia de la flor. Para lograrlo, Rudolf Steiner dirige la mirada investigadora hacia el reino animal, que en su mundo orgánico otorga permanencia al instante mediante la fuerza anímica ligada al cuerpo. El organismo animal encierra un mundo interior que en la planta florida aparece en imagen vuelta hacia afuera. Desde el nivel de la animalidad el investigador espiritual vuelve la mirada hacia la milenrama con la pregunta de qué proceso orgánico puede conservar «was in der Schafgarbe ist» («lo que hay en la milenrama»).[2] Este poder lo tiene «der zwischen der Niere und der Blase sich abspielende Prozess, und dieser Prozess ist wiederum von der substanziellen Beschaffenheit der Blase abhängig» («el proceso que se desarrolla entre el riñón y la vejiga, y este proceso depende a su vez de la constitución sustancial de la vejiga»).[3] Estas condiciones las cumple la vejiga del cérvido macho —es decir, el portador de cornamenta—. Se usa habitualmente la vejiga del ciervo.

  1. Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Vortrag vom 13. Juni 1924, Dornach 1999, S. 126.
  2. Ebd., S. 128.
  3. Ebd., S. 128.