Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1285/es

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ojo se comporta de manera polar respecto a la vejiga. Del mismo modo que esta capta y concentra un flujo de sustancia material del ser interior animado, el ojo, a la inversa, capta lo espiritual del mundo exterior y lo concentra en la imagen perceptiva. Y del mismo modo que la vejiga, al excretar, se abre al mundo exterior, el ojo transmite el contenido de la imagen al ser interior irradiándolo hacia adentro. Cuán estrechamente ligados están la percepción y la excreción lo experimenta quien entra de manera llamativa —y quizás a destiempo— en el establo de las vacas. Las vacas reparan brevemente en ello y ya el metabolismo se activa; empieza a resonar. En el cérvido esta relación está polarizada más hacia el lado del sistema neurosensorial. Viviendo en apertura sensorial ligada al cuerpo, coparticipa de lo cósmico de su entorno, y esto imprime su sello en su organización corporal. A esta impronta debe la vejiga del cérvido su particular «constitución sustancial».[1] Lo que el ciervo experimenta como presencia cósmica imprime su sello en la disposición material de la finísima membrana de la vejiga. En su configuración sustancial, marcada por las fuerzas del cosmos, es «casi una imagen del cosmos».[2] Por otra parte, la vejiga del cérvido tiene una forma casi esférica. Como órgano envolvente encierra un espacio interior y preserva, con esta forma-fuerza de la envoltura transformadora, el curso continuo de los procesos que se desarrollan en su interior. Como todos los órganos, la vejiga porta en sí misma —en su forma y en su función conservadora— la herencia del macrocosmos pasado. Lo que hace a la vejiga del cérvido tan destacada en comparación con la de otros rumiantes, por ejemplo, y tan apropiada para la preparación de la milenrama, es la dualidad de su función. En su constitución sustancial se relaciona, en el portador de cornamenta, con las fuerzas del macrocosmos que actúan en el presente; en su forma, en cambio, con las fuerzas conservadoras del macrocosmos que actúan desde el pasado.

  1. Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Vortrag vom 13. Juni 1924, Dornach 1999, S. 128.
  2. Ebd., S. 129.