Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1352/es

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En las citas anteriores se aborda, desde la investigación espiritual, el enigma de la transubstanciación. ¿Cómo puede uno aproximarse a la solución de este problema? Ciertamente no con la misma manera de pensar con la que se intenta descifrar los enigmas de la naturaleza inorgánica. Las dos relaciones cualitativas citadas más arriba son polares entre sí. Aquella del oxígeno con el nitrógeno en el aire es determinante para la respiración en el animal y el hombre. Ambas sustancias constituyen en gran medida el elemento del aire, ambas se encuentran en el aire en un estado gaseoso, inorgánico-inactivo. Rodean el vástago vegetal desde el exterior. Distinto es el caso de las sustancias terrestres potasio y calcio. Son elevadas por la organización vital de la planta desde su aprisionamiento en la forma física material, el «material de trabajo», a la esfera de la eficacia viviente. Puede comprenderse así: determinadas plantas, plantas medicinales, como precisamente la milenrama, la manzanilla y la ortiga, tienen la capacidad, en virtud de su cuerpo etérico, de poner en movimiento la organización coagulada en lo físico de las sustancias potasio y calcio, liberándolas de su aprisionamiento en la forma. En su forma de aparición y en sus propiedades son una impronta de su estado, aún pleno de vida, en estadios tempranos de la evolución. Al integrarse la forma mineral en el proceso vital de estas plantas, se impone el pensamiento de que el potasio y el calcio se vuelven receptivos, de una manera nueva, a la acción del miembro constitutivo inmediatamente superior, al cuerpo etérico de estas sustancias. La realidad esencial de este miembro la encuentra el investigador espiritual en el mundo suprasensible del espíritu, que como región más baja colinda con lo físico-sensible. Nuevos impulsos de desarrollo astrales-anímicos, que actúan desde el futuro, pueden entonces capacitar a estas sustancias, dotadas de su propio cuerpo etérico, para abrirse a los miembros constitutivos que tienen su morada en una región del espíritu aún más elevada. Las sustancias terrestres potasio y calcio se vuelven de esta manera «nitrogenadas», al convertirse ellas mismas en portadoras de fuerzas astrales-anímicas. Asumen propiedades del nitrógeno, que es por naturaleza portador en todos los procesos vitales de la mundo astral reveladora del tipo. «El nitrógeno es en verdad aquel que es portador de la sensación.»[1] Hace presentes en la naturaleza viva, a través de la formación de proteínas, procesos vitales que proceden de un pasado remoto de la Tierra, que han recorrido estadios de desarrollo y que ahora se han convertido en «obra» de la creación.

  1. Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Vortrag vom 11. Juni 1924, Dornach 1999, S. 74.