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Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1405/es
En este medio de fango vegetal caóticamente informe y del agua de lluvia o de nieve que fluye por encima se sumergen los cráneos de animales domésticos rellenos de corteza de encina en la cavidad craneal. Ininterrumpidamente, las fuerzas etéricas que se van uniendo envuelven el cráneo y penetran la bóveda ósea. Esta presenta una estructura cálcica formada por las fuerzas astrales superiores de los animales domésticos que están al servicio del ser humano. Desde el corazón, que está en relación con el Sol, actúan en el animal hacia la cabeza las fuerzas de los planetas suprayacentes al sol, Marte y Júpiter, mientras que en la cabeza misma dominan las fuerzas formativas y estructurantes de Saturno.[1] Es decir, las fuerzas etéricas caotizadas en el fango vegetal, traídas a una especie de equilibrio por el agua de lluvia, se transforman en fuerzas formativas al pasar a través de la bóveda craneal gracias a las fuerzas astrales menos ligadas al instinto de los animales domésticos. El calcio de la bóveda craneal, estructurado por el cuerpo astral de los animales domésticos, contrae las fuerzas etéricas y las dota de poder de acción constructivo y ordenador. En la corteza, preparada de tal modo por la encina, el calcio se halla por un lado en una composición material tal que se vuelve receptivo a las corrientes etéricas del fango vegetal, transformadas en fuerzas formativas por mediación del cráneo del animal doméstico. Por otro lado, está en la naturaleza del calcio el concentrar y conservar, en el contexto de acción de la corteza de la encina, las fuerzas formativas así recibidas.
- ↑ Rudolf Steiner: Ebd., Vortrag vom 10. Juni 1924, S. 60.






