Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1443/es

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una relación entre el azufre y las sustancias ligadas a la tierra como el potasio, el calcio y el hierro, sino una relación del sílice con el potasio. En lo viviente, el potasio tiene la función de vincular el cuerpo etérico con el cuerpo físico; en el polo opuesto se sitúa el sílice. A diferencia del azufre, el sílice establece una especie de relación sensorial entre estos dos miembros constitutivos y las fuerzas cósmico-astrales que actúan penetrando desde el polo metabólico, la «individualidad agrícola». Esta particular acción recíproca del potasio desde abajo y del ácido silícico desde arriba se realiza, cabe suponer, en el látex que recorre toda la planta. ¿No habría que ver en él —en el contexto del diente de león que se va configurando en su forma exterior triarticulada— al «mediador [ver; nota del autor] entre el ácido silícico finamente distribuido de manera homeopática en el cosmos y aquello que es realmente necesario como ácido silícico en toda la comarca»?[1] Aquí se plantea la misma pregunta que respecto al nitrógeno del aire: el ácido silícico está disponible en el suelo en forma sólida, coloidal y disuelta en abundancia —¿por qué entonces atraer ácido silícico del cosmos de modo tan complicado y encima en cantidades tan pequeñas? Se trata evidentemente de dos estados de actividad polares entre sí del ácido silícico, o más exactamente del silicio que determina su acción en él. Un estado de ser del ácido silícico son el cuarzo y los silicatos. Son el resultado del devenir y perecer de pasados estados de la Tierra. Como rocas y como producto de su meteorización conforman la estructura mineral básica de los suelos. Con este ácido silícico ligado a la tierra se relaciona la raíz de la planta. El otro estado de actividad del ácido silícico se hace valer en el polo metabólico por encima de la tierra, como un «ácido silícico finamente distribuido de manera homeopática en el cosmos».[2] Uno piensa de inmediato en el polvo de meteoritos que cae en el campo gravitacional de la Tierra. Pero este se precipita por sí solo hacia la tierra. Esta terrestrización mineral ciertamente no puede ser lo que se quiere decir. La afirmación de Rudolf Steiner es que «la justa acción recíproca del potasio y el ácido silícico en la planta debe estar presente para atraer lo cósmico».[3] Es un proceso activo que parte de la planta y que es preciso vivificar con la ayuda de un abono convenientemente preparado.

  1. Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Vortrag vom 13. Juni, Dornach 1999, S. 137.
  2. Ebd., S. 137.
  3. Ebd., S. 137.