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Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1444/es
Lo que aquí se designa, entre otras
cosas, como «ácido silícico cósmico» nombra un estado inmaterial, etérico-astral. «Podríamos, al abonar sin plan a lo largo del tiempo, impedir que la tierra absorba lo que actúa como ácido silícico, plomo, mercurio», «lo que [...] llega desde el entorno del mundo y debe ser tomado en el crecimiento de las plantas».[1] La tierra pierde la capacidad de absorber estas sustancias cósmicas. Para contrarrestar esta pérdida se necesita, de nuevo, la preparación especial de un abono: el preparado de diente de león. Este transmite al suelo y a la planta la capacidad que es propia del diente de león de manera especial: poner al potasio y al ácido silícico en los procesos vitales de las plantas en tal relación recíproca que adquieran la capacidad de «atraer el ácido silícico cósmico». En el diente de león esta relación recíproca surge precisamente porque él eleva las dos sustancias terrestres absorbidas a través de la raíz —potasio y ácido silícico— del estado anorgánico-físico al estado eterizado. El látex, en su omnipotencia, está ciertamente más cerca de su imagen primordial; con todo, en esta forma de manifestación es igualmente imagen refleja de ella, como lo es su ritmo en retención y movimiento y la Steigerung de este desde la raíz, pasando por la roseta foliar, hasta culminar en las cabezuelas florales. El diente de león es «una especie de mensajero del cielo»; su imagen exterior lo anuncia.
- ↑ Ebd., S. 123–24.






