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Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/1550/es
El citoplasma es el polo de movimiento de la célula. Fluye, rota alrededor de las vacuolas celulares —o, en casos especiales, circula incluso alrededor del núcleo celular. La intensidad de la corriente depende del oxígeno, el portador de las fuerzas etéricas. Es sensible a los estímulos externos; regula, según las condiciones meteorológicas —mediante la tumescencia y el encogimiento de los tejidos celulares—, por ejemplo el cierre y la apertura de los estomas, el movimiento de las inflorescencias de las compuestas siguiendo el curso del Sol, etc. Además reacciona al tipo de abonado y a la mano cuidadora del ser humano. Como el sello imprime la lacre, así las fuerzas astrales que presionan desde el exterior se imprimen en el citoplasma de la célula. En la ciencia de la botánica se le atribuye al plasma celular «una capacidad de sensación».[1] Pero no se nombra su peculiaridad vegetal, el umbral delimitador frente a la sensación animal. En el núcleo celular impera el fósforo y determina sus estrictas estructuras. La proteína a él asociada, la nucleoproteína, no contiene fósforo, como tampoco lo contiene en principio ninguna proteína. La proteína está asociada al azufre; debe su movilidad compositora de sustancias al azufre, tan emparentado con el fósforo y sin embargo tan polar en sus propiedades. Este es el mediador entre las fuerzas astrales que irradian desde la periferia y las sustancias que forman la proteína (C, O, N, H). Ambos, azufre y fósforo, producen una armonización de los miembros constitutivos. Si, por ejemplo, el cuerpo astral y con él el Yo sumergen demasiado profundamente en la organización etérica y física, entonces «el azufre produce más el cuerpo astral, el fósforo más el Yo» liberándolos de esta vinculación.[2] Ambos son Mercurios entre los mundos espirituales superiores y su imagen terrenal, entre lo espiritual-germinal y aquello que se configura hacia la forma de aparición física, hacia la obra. Ambos aparecen en máxima dilución en todo acontecer vivo, de manera unitaria y sin embargo con acción polar, repitiendo el pasado en el presente y abriéndolo al futuro. Ambos están, en alta dilución, entretejidos en el núcleo (fósforo) y en el plasma (azufre) de la célula. Su






