Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/57/es

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  1. A pesar de todos los grandiosos conocimientos sobre la naturaleza y la abundancia de sus fenómenos, el ser humano vive hoy en una relación con ella desvinculada y emancipada como nunca antes había existido. Los fenómenos de la majestad de la Creación que están ante los ojos quedan fuera de la vista. Esto se hace del todo manifiesto cuando, desde el nivel de conocimiento que hoy puede tenerse, se intenta configurar el trozo de tierra de una explotación agrícola como una integridad viviente. Se advierte que los conceptos no se corresponden con la realidad en la que se trabaja. Son muertos frente a ella, pues solo tienen relación con lo físico-anorgánico. Lo que puede hacerse con esos conceptos es fundar un reino junto a la naturaleza: el reino de las tecnologías. Con ellas, el ser humano amenaza con excluirse completamente de la naturaleza; se coloca como espectador a su lado, la gobierna desde fuera y está en camino de ceder su función de control por entero a un sistema digital «inteligente», que se gobierna a sí mismo. A través de su mundo conceptual, crea en sí mismo y en la naturaleza que lo rodea un desierto geistig-seelisch. Entonces tiene sed, y puede despuntar la pregunta de cómo puede vivificar los propios pensamientos de manera que no permanezcan como imagen muerta de lo sinnenfällig, sino que se conviertan en ideas vividas penetradas de espíritu, que tengan relación con el ser esencial que nos rodea. ¿Qué camino de ejercitación hay que recorrer en el pensar, sentir y querer para poder tender un puente consciente entre la vivencia del propio ser y la naturaleza, el ser-del-mundo? ¿Dónde están los seres humanos que se esfuerzan por alcanzar semejante capacidad para las ideas, dónde están las muchas manos que quieren, desde esas ideas, configurar un trozo de tierra como un pequeño universo, como el organismo de una granja? Llevar esto a cabo es un acto artístico, y en doble sentido: llegar a ser consciente del espíritu que ha cuajado en la obra de arte de la naturaleza, y desde esta
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    Geistgesinnung reunir a personas en comunidades de iniciativa que, por su propia fuerza, configuren explotaciones agrícolas como obras de arte de un género nuevo, abierto al futuro. Donde algo así ocurre, aunque sea de manera incipiente, caen muros de civilización.
  2. La agricultura es sofocada literalmente por una avalancha de leyes, ordenanzas, condiciones, regulaciones, controles. Esta maraña jurídica se anuda cada vez con más aprieto y confusión con cada catástrofe que desencadena una mala praxis en el cultivo intensivo industrializado (biocidas)[1] o en la ganadería industrial (p. ej., la EEB)[2]. Esta compulsión hacia un burocratismo desbordante, que después afecta a todos, frena la iniciativa propia de actuar de manera conformadora del derecho. No deja que surja la confianza, la sustancia espiritual del derecho vivido de persona a persona. Solo se mira a uno mismo, y se pasa de largo ante el otro. El derecho se convierte en una especie de «tecnología de la tutela». Pero si en el lugar mismo, a través de una formación de ideas cultivada en común, logra despertarse la voluntad para la acción, el sentimiento del derecho recibe alimento. Se aprende a sentir qué es lo que en la colaboración concreta de una comunidad de granja está en su derecho: cómo se articula el trabajo según las capacidades de cada uno, cómo se configuran la titularidad del suelo y el capital, los derechos de ingresos y de habitación, etc. Se abre de nuevo un campo de ejercitación, ahora uno del sentir, a través del cual la comunidad aprende a construir la obra de arte social de manera más desinteresada y confiada. En pasos de desarrollo irradia hacia afuera y llena de vida el sentimiento jurídico de las personas también en el entorno de una explotación agrícola.
  3. En el campo económico, la agricultura está bajo la presión de mercados anónimos que dictan los precios, una tecnología del egoísmo calculador. Una necesidad de capital enormemente elevada, ajena a su propia naturaleza, para la adquisición de medios de producción (como maquinaria, abonos, alimentos para el ganado, productos para el tratamiento de plantas y animales, biocidas, energía, etc.) la fuerza a una producción en masa unilateral y contaminante del medio ambiente, que a su vez abarata los precios, desencadena una competencia de desplazamiento a escala mundial, favorece la globalización de los mercados agrarios y es responsable de hambrunas en los países en vías de desarrollo. La agricultura, al
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    tirón de las riendas de los intereses del capital, está alienada de sí misma; está comercializada de cabo a rabo. Encontrar caminos y medios para romper esta cárcel representa hoy la mayor desafío para toda explotación agrícola. Superar estos muros puede lograrse cuando la granja se asocia económicamente con la transformación, el comercio y los consumidores de la región. Aquí se abre un tercer campo de ejercitación, enteramente orientado al futuro, en lo social. La mirada se amplía más allá de los límites de la granja hacia el entorno social. Se busca y se encuentra a los socios económicos que están dispuestos a poner su actividad económica al servicio de una convivencia asociativa y a orientarla hacia el bienestar de todos los implicados. El objetivo al que se aspira es crear, desde la asociación, una obra de arte de la «fraternidad», partiendo inicialmente de la granja y dentro del marco regional entre los socios económicos. Se trata del arte de aprender, en comunidad y en el desarrollo de un sentido comunitario, a pensar de manera vívida los hechos económicos en sus contextos. Ese arte halla su expresión en una cultura de acuerdos de trato desinteresado con vistas a cubrir las necesidades regionales y a encontrar un precio justo al valor.
  1. Véase al respecto, p. ej.: Mathias Forster, Christopher Schümann: Das Gift und wir, Frankfurt a.M. 2020, 448 S.
  2. BSE: Abkürzung für «Bovine spongiforme Enzephalopathie», auch als «Rinderwahn» bekannte Tierseuche, die vor allem auf eine Fehlfütterung von Rindern mit tierischen Eiweißen zurückzuführen ist.