Translations:Manfred Klett: Von der Agrartechnologie zur Landbaukunst/936/es

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Esta relación de los seres con sus modos de manifestación en los reinos de la naturaleza se expresa en la forma en que se imprimen las sustancias que constituyen el cuerpo. En el ser humano, la composición sustancial del cuerpo se individualiza de acuerdo con su alma-espíritu, su Yo. El ser eleva las sustancias por encima de su mera existencia física y las compone en estructuras de fuerza que corresponden al nivel de existencia en el que aparecen. En el primer y más bajo nivel de existencia, el de la naturaleza físico-inorgánica, la constitución de las sustancias sigue las leyes que allí imperan. Estas leyes son aprehensibles en términos químico-físicos y se manifiestan objetivamente en las creaciones de la técnica. En un segundo nivel de existencia, el del reino vegetal, las sustancias se componen según legalidades superiores, ya no aprehensibles conceptualmente, del cuerpo etérico de fuerzas formativas. A través de este, la acción de las fuerzas terrenales se integra en la cósmica. Un tercer nivel de existencia de composiciones sustanciales constituye el reino animal. El animal solo puede construir su cuerpo mediante la ingesta de alimentos del exterior. Por la vía de la digestión, destruye las sustancias alimenticias con la fuerza de su propio ser anímico y compone, a partir de esa misma fuerza anímica, su propia sustancialidad corporal. Esta está configurada de tal manera que es portadora de un elemento anímico que habita en el animal, cuyo fundamento esencial se encuentra más allá de la esfera solar, en el cosmos lejano, en lo que por ello se denomina zodíaco. El cuarto nivel de existencia de lo sustancial está encarnado en el cuerpo del ser humano. En él, la impronta física, etérica y ástrica de las sustancias es individualizada por el Yo. Solo por el hecho de que las sustancias en el cuerpo —por ejemplo, el ADN— están ordenadas según la fuente de fuerza del Yo, pueden habitar el cuerpo. Crean en el cuerpo una organización del Yo. A través de esta, el ser humano aparece como individualidad.