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Translations:Benutzer:Arian/Klett-Mini-Test/1097/es
La planta deja tras su marchitamiento dos cosas: la semilla y todo aquello que es común a las plantas superiores, a saber, raíz, tallo, hoja y flor. Frente a la semilla individual se puede llamar a esto lo Allgemein-Pflanzliche — lo universal-vegetal. Crece, desarrollando su forma, de semilla en semilla. Pero en la semilla que se forma de nuevo se imprime lo cósmico, «lo que vive como forma de la planta en la semilla»,[1] cada vez de nuevo. En la germinación se extingue en la forma la semilla, el embrión se despliega y queda ahora fuertemente sometido a la eficacia de las fuerzas terrestres. Pero la fuerza seminal sigue actuando sin cesar; irradia a través de la raíz que se adentra en la profundidad, de igual modo por el tallo que brota verticalmente hacia arriba y por los nervios foliares de las hojas que se afanan lateralmente hacia la forma; se revela finalmente en la forma y en la flor, en imagen, el ser que ha vivido espiritualmente como forma en la semilla. Oculto en la flor, el brote se represa hacia el ovario que, polar a la flor irradiante, se cierra como envoltura de los primordios seminales. Aquí, en el primordio seminal, la fuerza seminal se une con la «corona» de lo universal-vegetal, el polen. En el morir de la planta madura el doble germen seminal hasta convertirse en semilla. Contiene todo aquello que se ha desplegado en el espacio y en el tiempo como acontecer presente, terrestre-cósmico
- ↑ Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Vortrag vom 10. Juni 1924, Dornach 1999, S. 53.








