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A consecuencia del crecimiento en grosor del tronco y de las ramas extendidas, el ritidoma se hiende en profundas fisuras. Las células suberosas protegen el tejido del líber extinto del deterioro y con ello el oxalato de calcio y una parte de los aceites esenciales de más difícil volatilización y de los compuestos aromáticos y sus derivados que se han formado en la corteza. Los compuestos aromáticos son hidrocarburos cuyo producto final es la resina altamente polimerizada. Cuando Rudolf Steiner habla de que «la resina del roble debería ser todavía bastante eficaz»[1] —pues como tal secreción no existe en el roble— se refiere ciertamente a los estadios intermedios de baja polimerización que preceden a la resina. Son, entre otras cosas, las sustancias aromáticas de fácil volatilización, emparentadas con las secreciones florales, o bien los hidrocarburos aromáticos contenidos en los aceites vegetales. Estas sustancias surgen durante la fase de desvitalización de la planta hacia la floración. «Se desvanecen» —en parte gracias al hidrógeno que se ha convertido en «soberano absoluto» del proceso— hacia la indistinción del cosmos;[2] o bien, como en el caso del ritidoma, son de más difícil volatilización y se conservan durante más tiempo gracias al revestimiento del corcho. Estas sustancias «próximas a la flor» deben su composición a las fuerzas formativas de la corteza y a su desvitalización hacia la forma astralizada del ritidoma. Del ritidoma se ha retirado la vida, tal como ocurre también en el proceso hacia la floración. Las fuerzas de lo astral se conservan en la «estructura» orgánica del ritidoma del roble, que encierra tanto las formaciones sustanciales aromáticas afines a la flor como el oxalato de calcio cristalizado. El roble crea así únicamente en el ritidoma la estructura que confiere al calcio el poder sanador de las plantas y que puede hacerse aprovechable para el suelo y las plantas por medio de los pasos de preparación subsiguientes.

  1. Vgl. Rudolf Steiner: Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft, GA 327, Fragenbeantwortung vom 13. Juni 1924, Dornach 1999, S. 147.
  2. Vgl. ebd., Vortrag vom 11. Juni 1924, S. 75: «in das Ununterscheidbare des Weltenalls» (hacia lo indiscernible del universo).