Eine freie Initiative von Menschen bei mit online Lesekreisen, Übungsgruppen, Vorträgen ... |
| Use Google Translate for a raw translation of our pages into more than 100 languages. Please note that some mistranslations can occur due to machine translation. |
Translations:Benutzer:Arian/Klett-Mini-Test/335/es
Tras las profundas fracturas del siglo XVII, el siglo XVIII trajo con la Ilustración también un despertar en la agricultura. En su primera mitad floreció la llamada literatura de los *Hausväter*[1] —los «padres de familia»—, que, mirando hacia atrás sobre los *Weistümer* perdidos, trataba de comprender todavía la agricultura como un todo orgánico, éticamente fundado. En la segunda mitad del siglo XVIII pasó al primer plano la economía experimental.[2] Se procuró retener lo que, en el marco de la cohesión organísmica, se revelaba empíricamente como racional, y que preparó así el terreno para las ciencias agrarias en ascenso durante el siglo XIX. Tras la prolongada depresión que siguió a los trastornos de la Guerra de los Treinta Años, la agricultura tomó nuevo impulso en el curso del siglo XVIII. Al margen del manejo de una práctica más racional y más penetrada de pensamiento, la mejora de las condiciones de vida debía agradecerse principalmente al «aprovechamiento estival del barbecho». En el marco de la economía de tres hojas, que se continuaba practicando, los barbechos se sembraron con cultivos de escarda —patatas— y sobre todo con trébol. Mediante el cultivo forrajero en campo abierto aumentó la fertilidad del suelo, los rendimientos subieron y la miseria cedió ante un modesto bienestar.








