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la hinchazón de la semilla por ascenso capilar del agua; lateralmente y desde arriba, la siembra queda rodeada de aire y calor en la fina cobertura terrosa y desmenuzada. La germinación de la semilla es un proceso que no presupone la presencia del elemento de lo Térreo-Sólido —la tierra—, sino tan solo los elementos de calor, aire y agua. Esto ya da fe del hecho de que el crecimiento de la plántula remite a un estado evolutivo en que la tierra no era aún tierra, y la planta era aún un ser nacido del agua. Ese estado se repite al comienzo de su devenir como planta terrestre. Este principio de repetición de estados anteriores lo formuló Ernst Haeckel (1834–1919) en 1866, como resultado de sus estudios sobre el desarrollo embrionario en plantas, animales y el ser humano, como la «Ley Biogenética Fundamental», que afirma: «La ontogenia es una repetición de la filogenia»[1], o bien: «El desarrollo individual es la repetición del desarrollo filogenético.» Rudolf Steiner no restringe este conocimiento tan solo al devenir de la Tierra y sus reinos de la naturaleza, sino que lo amplía a tres estados planetarios que precedieron al devenir terrestre. Se describen como el «Antiguo Saturno» (con el que surgió el elemento del calor puro), la «Antigua Sol» (con la condensación de una parte del calor al elemento del aire) y la «Antigua Luna» (con la condensación de una parte del aire al elemento del agua). Solo en un cuarto estado planetario surgió el elemento de lo Térreo-Sólido.[2] En el tercer nivel evolutivo, la «Antigua Luna», lo vegetal vivía —formándose desde el agua— como una masa viva apenas diferenciada. Al comienzo del devenir terrestre se repite en un nivel superior, en su conjunto, el estado de la Antigua Luna, al igual que los dos niveles evolutivos precedentes. Al ir diferenciándose el mundo vegetal como «nacido de la Tierra», al ir incorporando el elemento de lo Térreo en raíz, hoja, tallo y flor, está al comienzo del «desarrollo individual» de la planta el tierno germen acuático, en repetición de los tiempos de la Antigua Luna.








